¿Merece la pena un purificador de aire en casa? La respuesta corta
Un purificador de aire para casa merece la pena cuando lo que quieres reducir son partículas en suspensión (polvo fino, humo, polen que entra por la ventana, pelo y caspa de mascotas) en una habitación concreta, y cuando eliges un aparato con filtro HEPA de clase H13 o superior según la norma EN 1822 y un CADR suficiente para el volumen de esa habitación. No merece la pena si esperas que sustituya a ventilar, que baje el CO2 o la humedad, que acabe con el moho o que «cure» una alergia, ni si el aparato genera ozono.
Esa es la conclusión de fondo de esta guía, y conviene tenerla clara antes de mirar modelos. Las diferencias importantes entre purificadores no están en el diseño ni en la app, sino en cuatro datos que muchas fichas esconden o maquillan: la tecnología de filtrado, el caudal de aire limpio que entregan (CADR), el ruido a la velocidad que de verdad vas a usar y lo que cuesta mantenerlos año tras año. Si entiendes esos cuatro datos, puedes comparar cualquier aparato del mercado sin depender de rankings ni de reseñas de origen dudoso.
Cómo está hecha esta guía. No hemos probado purificadores en laboratorio ni en casa y no publicamos puntuaciones propias. El contenido se apoya en documentación pública de la agencia de protección ambiental de EE. UU. (EPA), del Ministerio de Sanidad y de la OMS, y en las normas técnicas que citamos, con enlace a cada fuente. Los cálculos de consumo y coste son ejemplos con cifras supuestas que declaramos como tales. La versión anterior de este artículo incluía anécdotas personales, porcentajes de mejora de salud sin fuente y una tabla de modelos con precios y notas; los hemos retirado porque no podíamos sostenerlos.
La pregunta útil no es si un purificador funciona, sino qué contaminante quieres bajar, en qué habitación y con cuánto caudal. Contestada esa pregunta, la compra se simplifica mucho.
Cuándo suele compensar
- Vives junto a una vía con mucho tráfico o en una zona con episodios frecuentes de contaminación por partículas, y esos días prefieres ventilar en ratos cortos. Como referencia, las guías de calidad del aire que la OMS publicó en 2021 bajaron el valor recomendado de PM2,5 a 5 µg/m³ de media anual y 15 µg/m³ de media diaria (guías mundiales de calidad del aire de la OMS), un listón que muchas ciudades superan.
- En casa se cocina a menudo con mucho humo y la campana no da abasto, o alguien fuma dentro. La primera medida es no fumar en casa y usar la extracción; el purificador ayuda con lo que queda en el aire.
- Hay perros o gatos y quieres reducir la caspa y el pelo fino en suspensión del dormitorio o del salón.
- Tienes alergia al polen diagnosticada y tu alergólogo te ha aconsejado reducir la exposición en interiores durante la temporada.
- Llegan episodios de humo de incendios forestales o de polvo en suspensión (calima) y necesitas una habitación de refugio con las ventanas cerradas unas horas.
Cuándo no compensa o no es la solución
- El problema es humedad, condensación o moho: ahí manda arreglar la fuente de agua y ventilar. Un purificador no seca paredes.
- Notas el aire cargado en el dormitorio al despertar: suele ser CO2 acumulado por falta de renovación, y ningún purificador doméstico lo retira.
- El olor viene de una fuente concreta (un desagüe, una humedad, un mueble recién montado, productos de limpieza): primero elimina o reduce la fuente.
- Buscas «desinfectar» el aire con ozono o iones: son justo las tecnologías que las autoridades sanitarias piden evitar en espacios ocupados, como verás más abajo.
Diferencias entre tipos de purificador de aire: qué hace cada tecnología
Bajo la palabra «purificador» se venden aparatos que funcionan de formas muy distintas. Unos atrapan partículas en un filtro, otros retienen gases en un material adsorbente y otros cargan eléctricamente las partículas o generan sustancias reactivas en el aire. El resumen técnico de la EPA sobre purificadores domésticos separa las tecnologías para partículas de las tecnologías para gases y advierte de que algunas emiten subproductos. Es la clasificación más útil para decidir, y la que seguimos aquí.
Filtro mecánico HEPA
Es el corazón de cualquier purificador doméstico serio. Un filtro HEPA es una malla plisada de fibras muy finas que retiene partículas por varios mecanismos físicos a la vez: impacto, intercepción y difusión. No genera nada, solo atrapa. Por eso es la tecnología que el Ministerio de Sanidad recomienda para unidades portátiles en locales donde cuesta conseguir una ventilación satisfactoria, y pide que esos filtros retengan más del 99,95 % de los aerosoles según la norma UNE 1822, que es precisamente el umbral de la clase H13 (recomendaciones de operación y mantenimiento de climatización y ventilación, Ministerio de Sanidad).
Qué retira bien: polvo fino, la fracción de partículas del humo de tabaco y de cocina, polen y esporas mientras están en el aire, caspa de mascotas y la mayoría de las partículas del rango PM2,5. Qué no retira: gases como el CO2, el monóxido de carbono o los compuestos orgánicos volátiles, ni los olores por sí solo.
Carbón activo y otros filtros adsorbentes
El carbón activo es un material muy poroso que retiene moléculas de gas en su superficie. Sirve para olores y para una parte de los compuestos orgánicos volátiles (COV) que desprenden productos de limpieza, pinturas, barnices o muebles nuevos. Su límite es la cantidad: la EPA explica en ese mismo resumen que las capas finas de adsorbente se saturan rápido y que, una vez saturadas, pueden llegar a devolver al aire lo que habían retenido. Una lámina fina impregnada de carbón, habitual en aparatos baratos, no se parece en nada a un lecho con cientos de gramos de carbón granulado. Si el fabricante no dice cuánto carbón lleva, da por hecho que es poco.
El carbón activo no atrapa partículas finas con eficacia, así que casi siempre va combinado con un HEPA. Para una cocina abierta o un piso con olor a tabaco, la combinación tiene sentido; para un dormitorio sin olores, el carbón aporta poco.
Ionizadores y precipitadores electrostáticos
Estos aparatos cargan eléctricamente las partículas para que se peguen a unas placas colectoras (precipitador electrostático) o a paredes, muebles y suelo (ionizador). A su favor tienen el bajo consumo y que no hay filtro que comprar, o se lava. En contra, el resumen técnico de la EPA señala que los ionizadores suelen tener una eficacia baja porque mueven muy poco aire, que las partículas no desaparecen sino que se depositan en las superficies de la habitación, y que ambas tecnologías pueden generar ozono. El documento del Ministerio de Sanidad añade que la filtración electrostática puede producir ozono y que sobre la ionización bipolar no hay documentación suficiente acerca de sus efectos en la salud de las personas.
Muchos purificadores con filtro HEPA incluyen además un ionizador que se puede activar con un botón. Si es tu caso, déjalo apagado salvo que el fabricante acredite una emisión de ozono nula o certificada; el filtro hace el trabajo sin él.
Generadores de ozono vendidos como purificadores
Aquí no hay matiz posible. Son aparatos que producen ozono a propósito para «higienizar» el aire, y el ozono es un irritante pulmonar: inhalado, puede provocar tos, dolor en el pecho, dificultad para respirar e irritación de garganta, y empeorar el asma. La EPA explica en su página sobre generadores de ozono vendidos como purificadores que, a concentraciones que no superan los límites de salud pública, el ozono tiene poca capacidad para eliminar contaminantes del aire interior, y que no retira partículas como el polvo o el polen, que son las responsables de la mayoría de las alergias.
El documento técnico del Ministerio de Sanidad es igual de tajante: como el ozono está documentado como peligroso para la salud humana y el medio ambiente, no se pueden usar equipos basados en su generación en locales con personas dentro. Además, la agencia regional del aire de California (CARB) exige certificar todo purificador portátil que se venda allí en cuanto a emisiones de ozono y seguridad eléctrica (programa de purificadores de CARB). Esa certificación no es obligatoria en España, pero su lista pública es una forma práctica de comprobar si un modelo concreto ha pasado ese control.
Luz ultravioleta (UV-C) y fotocatálisis (PCO)
La radiación UV-C inactiva microorganismos cuando la exposición es intensa y dura lo suficiente, algo difícil de lograr en el paso rápido del aire por un aparato pequeño. El Ministerio de Sanidad la considera útil como complemento en conductos y baterías de climatización, no recomienda las lámparas UV-C en ambientes domésticos y advierte de que algunas lámparas producen ozono como subproducto. La fotocatálisis (PCO) tiene su propio problema: la EPA recoge ensayos en los que estos aparatos generaron formaldehído y acetaldehído. En un purificador de casa, trata ambas como extras que no justifican pagar más; lo que limpia de verdad es el filtro.
| Tecnología | Qué retira | Qué no retira | Riesgo o pega | Veredicto para casa |
|---|---|---|---|---|
| Filtro HEPA (H13 o H14) | Partículas finas y gruesas en suspensión: polvo, humo, polen, caspa | Gases, CO2, olores | Hay que cambiar el filtro; ruido a velocidad alta | La base de cualquier compra |
| Carbón activo | Olores y parte de los COV | Partículas finas | Se satura; poco útil si lleva poca cantidad | Complemento útil si hay olores |
| Ionizador | Parte de las partículas, que acaban depositadas en superficies | Gases | Posible ozono; eficacia baja por poco caudal | Evitar como tecnología principal |
| Precipitador electrostático | Partículas, con eficacia variable | Gases | Posible ozono; placas que hay que limpiar | Solo con emisión de ozono acreditada |
| Generador de ozono | Nada útil a niveles seguros | Partículas | Irritante pulmonar; no usar con personas | No comprar |
| UV-C y fotocatálisis | Microorganismos (UV-C) o gases (PCO) en condiciones controladas | Partículas | Ozono en algunas lámparas; subproductos en PCO | Extra prescindible |
HEPA de verdad: clases E, H y U según la norma EN 1822
«HEPA» no es un sello de calidad genérico. En Europa, la norma EN 1822 (en España, UNE-EN 1822) clasifica los filtros de alta eficiencia según el porcentaje de partículas que retienen en el tamaño más difícil de atrapar, que ronda unas pocas décimas de micra y se conoce como MPPS (tamaño de partícula de máxima penetración). Las partículas más grandes y las más pequeñas quedan retenidas con más facilidad, así que la norma mide el filtro en su punto débil. La norma internacional equivalente es la ISO 29463, que la EPA incluye entre los métodos de ensayo de filtros.
| Clase | Grupo | Eficiencia mínima | Partículas que puede dejar pasar | Uso razonable |
|---|---|---|---|---|
| E10 | E (alta eficiencia) | 85 % | Hasta 15 de cada 100 | Prefiltros y ventilación general |
| E11 | E (alta eficiencia) | 95 % | Hasta 5 de cada 100 | Ventilación con filtrado mejorado |
| E12 | E (alta eficiencia) | 99,5 % | Hasta 5 de cada 1.000 | Aceptable, pero por debajo de HEPA |
| H13 | HEPA | 99,95 % | Hasta 5 de cada 10.000 | El mínimo que conviene exigir en casa |
| H14 | HEPA | 99,995 % | Hasta 5 de cada 100.000 | Mejor, si el aparato mantiene el caudal |
| U15 a U17 | ULPA | 99,9995 % o más | Cantidades ínfimas | Salas blancas; innecesario en una vivienda |
«Tipo HEPA», «HEPA-like» y otras etiquetas que no dicen nada
Si la ficha pone «tipo HEPA», «estilo HEPA», «HEPA-like» o simplemente «filtro HEPA» sin clase, no sabes qué estás comprando. Pide la clase (H13 o H14) y, si puede ser, la referencia a la norma EN 1822 o ISO 29463. En EE. UU. se usa otra definición, la del Departamento de Energía, que según la EPA corresponde a un filtro capaz de retener al menos el 99,97 % de las partículas de 0,3 micras (qué es un filtro HEPA, EPA). De ahí sale el «True HEPA» que verás en algunos productos importados: es una etiqueta comercial, no una clase europea.
El filtro no es el aparato: por qué el CADR pesa más que la clase
Un filtro H14 metido en una carcasa que deja pasar aire por los bordes, o empujado por un ventilador que mueve poco caudal, limpia la habitación peor que un H13 bien sellado con un ventilador potente. La clase del filtro dice cuánto retiene del aire que lo atraviesa; el CADR dice cuánto aire limpio entrega el aparato completo a la habitación. Necesitas los dos datos, y si solo puedes conseguir uno, que sea el CADR medido con norma.
Hay otro detalle que casi nadie mira: cuanto más denso es el filtro, más resistencia opone al paso del aire. Un fabricante puede anunciar H14 y compensar con un ventilador más ruidoso, o quedarse corto de caudal. Por eso la comparación honesta es CADR frente a ruido a la misma velocidad, no clase frente a clase.
CADR: cómo calcular el purificador que necesitas según los m² y las renovaciones por hora
El CADR (Clean Air Delivery Rate, tasa de entrega de aire limpio) es el volumen de aire del que el aparato retira las partículas en una hora. En Europa lo verás en m³/h; en EE. UU., en pies cúbicos por minuto (cfm), y un cfm equivale a unos 1,7 m³/h. Lo definen normas de ensayo como la ANSI/AHAM AC-1, que usa el programa de certificación de la asociación estadounidense de fabricantes de electrodomésticos (AHAM Verifide), y muchos fabricantes asiáticos lo declaran según la norma china GB/T 18801. Antes de usar la cifra, ten en cuenta dos matices:
- El CADR que aparece en la caja suele ser el de la velocidad máxima. A la velocidad que usarás de noche puede ser una fracción de esa cifra; el resumen técnico de la EPA recuerda que a velocidades bajas el aparato hace menos ruido pero también limpia menos.
- Con la norma AHAM hay tres CADR: humo, polvo y polen. Para partículas finas, la EPA aconseja fijarse en el de humo, que representa las partículas más pequeñas.
La fórmula: volumen por renovaciones por hora
La forma más transparente de dimensionar es partir del volumen de la habitación y decidir cuántas veces por hora quieres que el aparato haga pasar todo ese aire por el filtro:
CADR necesario (m³/h) = superficie (m²) × altura del techo (m) × renovaciones por hora deseadas
Ejemplo declarado: un dormitorio de 12 m² con 2,5 m de techo tiene 30 m³. Si quieres unas 5 renovaciones por hora, necesitas 30 × 5 = 150 m³/h de CADR a la velocidad que vayas a usar. Un salón de 25 m² con la misma altura (62,5 m³) pediría unos 312 m³/h para el mismo objetivo.
¿Por qué 5? No existe un número oficial único. La tabla orientativa de la guía de purificadores de la EPA pide 65 cfm de CADR para una habitación de 100 pies cuadrados, calculado con techos de 8 pies. Pasado a unidades métricas por nosotros, eso equivale a unos 12 m³/h por cada m² de suelo con techos de unos 2,4 m, es decir, casi 5 renovaciones por hora. La etiqueta de tamaño máximo de habitación de la AHAM está pensada, según el resumen técnico de la EPA, para conseguir una reducción del 80 % de las partículas en equilibrio frente a no tener aparato. Con menos renovaciones el purificador sigue limpiando, pero más despacio y con un nivel de partículas de equilibrio más alto.
| Superficie | Volumen | CADR para 3 renovaciones/h | CADR para 5 renovaciones/h | Criterio EPA convertido (≈12 m³/h por m²) |
|---|---|---|---|---|
| 10 m² | 25 m³ | 75 m³/h | 125 m³/h | 120 m³/h |
| 15 m² | 37,5 m³ | 113 m³/h | 188 m³/h | 180 m³/h |
| 20 m² | 50 m³ | 150 m³/h | 250 m³/h | 240 m³/h |
| 25 m² | 62,5 m³ | 188 m³/h | 313 m³/h | 300 m³/h |
| 30 m² | 75 m³ | 225 m³/h | 375 m³/h | 360 m³/h |
| 40 m² | 100 m³ | 300 m³/h | 500 m³/h | 480 m³/h |
Errores típicos al dimensionar
- Fiarse del «hasta 60 m²» de la caja. Sin saber con cuántas renovaciones y a qué velocidad lo calcula el fabricante, esa cifra no se puede comparar con la de otra marca. Pide el CADR en m³/h y haz tú la cuenta.
- Olvidar la altura. Un ático abuhardillado o un loft con techos altos multiplican el volumen, y con él el caudal necesario.
- Comprar justo y ponerlo al mínimo por el ruido. Entonces el CADR real es mucho menor que el anunciado. Suele salir mejor sobredimensionar y usar una velocidad media silenciosa.
- Pretender limpiar toda la casa con un aparato en el pasillo. Un purificador portátil trata sobre todo la habitación en la que está, y rinde mejor con la puerta cerrada.
- Tapar la toma de aire. Detrás de un sofá o pegado a una cortina, el aparato recircula su propio aire limpio y apenas trata el resto.
Ruido, consumo eléctrico y coste de los filtros: lo que cuesta de verdad
Ruido: cuántos decibelios son razonables
El ruido se mide en decibelios con ponderación A, dB(A), y la escala es logarítmica: 3 dB más suponen el doble de potencia sonora y 10 dB más se perciben aproximadamente como el doble de volumen. Por eso la diferencia entre 35 y 45 dB(A) es enorme en un dormitorio. Como referencia, la guía de la EPA compara unos 50 dB con lo que suena un frigorífico moderno. Para dormir, la Oficina Regional para Europa de la OMS recomienda menos de 30 dB(A) en los dormitorios por la noche, así que el dato que te interesa es el ruido en modo noche y el CADR a esa misma velocidad.
Comparar decibelios entre marcas tiene trampa. El resumen técnico de la EPA advierte de que el ruido rara vez se mide y se declara de forma estandarizada en los envases. Pide el dato por velocidad, no un único «desde 20 y pocos dB» que solo corresponde al mínimo, y no mezcles potencia sonora (LwA) con presión sonora (LpA): la primera da cifras más altas y no se mide a la distancia de tu oído. Si una ficha da LwA y otra LpA, no las compares tal cual.
Consumo eléctrico: cómo calcularlo
El dato que necesitas es la potencia en vatios (W) a cada velocidad, que suele venir en la ficha técnica o en el manual. Con él, la cuenta es sencilla:
Coste mensual (€) = vatios ÷ 1.000 × horas al día × 30 días × precio del kWh (€)
La tabla siguiente es un ejemplo con potencias y un precio de la luz supuestos, no los de ningún modelo ni tarifa concretos: sustitúyelos por los vatios de la ficha del aparato que te interese y por el precio del kWh que aparece en tu factura.
| Escenario | Potencia supuesta | Horas al día | kWh al mes | Coste al mes |
|---|---|---|---|---|
| Modo noche en dormitorio | 10 W | 8 | 2,4 kWh | 0,36 € |
| Velocidad media, uso diario | 30 W | 10 | 9 kWh | 1,35 € |
| Velocidad alta continua | 60 W | 24 | 43,2 kWh | 6,48 € |
| En espera (standby) | 1 W | 24 | 0,72 kWh | 0,11 € |
Con cifras de ese orden, la electricidad pesa poco salvo que tengas el aparato al máximo día y noche. Ojo con el sello ENERGY STAR que llevan algunos productos importados: la EPA aclara que acredita eficiencia energética y no dice nada de la capacidad de limpiar el aire.
Filtros de recambio: el coste que decide la compra
A medio plazo, lo que más suele pesar es el filtro. Antes de comprar busca tres datos: el precio del recambio original, la vida útil que indica el fabricante (en horas o meses, y para qué uso diario) y la disponibilidad, es decir, si dentro de tres o cuatro años seguirá habiendo recambio. La cuenta:
Coste anual de filtros (€) = precio del recambio × (12 ÷ meses de vida útil con tu uso)
Ejemplo con cifras supuestas: si un recambio costara 40 € y durara 12 meses con tu uso, gastarías 40 € al año; con el mismo precio y 6 meses de duración, porque lo tienes encendido todo el día o hay mascotas, serían 80 € al año. En cinco años, esa diferencia entre dos aparatos puede superar su propio precio de compra. Por eso conviene comparar el coste total a cinco años: precio de compra, más cinco años de filtros, más la electricidad.
Los filtros compatibles de otras marcas pueden salir más baratos, pero muchas veces no declaran clase EN 1822 ni garantizan el sellado con la carcasa. Si lo que buscas es eficacia contra partículas finas, un compatible sin clase declarada es una lotería. Y los avisos de cambio de filtro de muchos aparatos cuentan horas de uso, no miden la saturación real: en una casa con mucho polvo o con mascotas, revisa el prefiltro a ojo y no esperes al piloto.
Lo que un purificador de aire NO hace (y conviene saber antes de comprarlo)
El mensaje común de las autoridades sanitarias es que filtrar es un complemento, no un sustituto. La EPA lo ordena en tres pasos: reducir o eliminar las fuentes de contaminación, ventilar con aire exterior y, además, filtrar (purificadores y filtros en casa, EPA). En su guía lo dice sin rodeos: la filtración no sustituye a controlar las fuentes ni a ventilar. El Ministerio de Sanidad plantea las unidades portátiles con filtro HEPA para locales en los que es difícil conseguir una ventilación satisfactoria, no como alternativa a abrir ventanas cuando se puede.
Un purificador limpia el aire que ya tienes dentro; ventilar lo cambia por aire nuevo. Son dos funciones distintas y ninguna reemplaza a la otra.
No quita el CO2 ni aporta aire nuevo
El dióxido de carbono que exhalamos no lo retiene ningún filtro HEPA ni de carbón activo doméstico. Si en el dormitorio notas el aire cargado al despertar, la solución es ventilar o contar con ventilación mecánica. Un medidor de CO2 es una forma útil de saber cuándo abrir la ventana; no te dirá nada de partículas, para eso hacen falta medidores de PM2,5, que también existen para uso doméstico.
En las viviendas nuevas, la sección HS 3 del Documento Básico de Salubridad del Código Técnico de la Edificación regula la calidad del aire interior y exige sistemas de ventilación. Si tu casa los tiene, no tapes las rejillas ni anules la extracción pensando que el purificador hará ese trabajo.
No resuelve la humedad ni el moho
El moho crece donde hay humedad. La EPA insiste en que la clave para controlarlo es controlar la humedad, y recomienda mantener la humedad relativa interior por debajo del 60 %, idealmente entre el 30 % y el 50 % (guía breve sobre moho y humedad, EPA). Un purificador puede atrapar esporas en suspensión, pero no impide que la mancha de la pared siga creciendo. Arregla la filtración de agua o la condensación, ventila después de ducharte y de cocinar y, si hace falta, usa un deshumidificador.
No elimina gases peligrosos
El monóxido de carbono de una caldera, un calentador o una estufa mal ajustados no lo retira ningún purificador: para eso están los detectores de CO y la revisión periódica de los aparatos de combustión. Con los compuestos orgánicos volátiles pasa algo parecido. El carbón activo ayuda algo si lleva cantidad suficiente, pero lo que funciona es ventilar a fondo después de pintar, barnizar o montar muebles nuevos, y elegir productos de baja emisión.
Las plantas tampoco purifican el aire de tu casa
La idea de que unas cuantas plantas de interior limpian el aire viene de ensayos en cámaras pequeñas y selladas. Una revisión científica de 2019 publicada en el Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology tradujo 196 resultados de esos experimentos a CADR y concluyó que harían falta entre 10 y 1.000 plantas por metro cuadrado de suelo para igualar lo que ya aporta la renovación de aire normal de un edificio (revisión sobre plantas y COV en interiores). Las plantas tienen otras ventajas, pero no hacen de purificador.
Purificador de aire, alergias y asma: qué puedes esperar con honestidad
Esta es la parte en la que más promesas exageradas circulan, así que vamos con cuidado. La guía de la EPA recoge que algunos estudios han encontrado mejoras pequeñas en indicadores de salud respiratoria y cardiovascular al usar purificadores, y matiza que esas mejoras suelen ser pequeñas y no siempre perceptibles para la persona. No hay base para prometer porcentajes de menos síntomas, de mejor sueño o de menos consultas, y conviene desconfiar de cualquier anuncio que lo haga.
Por qué con los ácaros y el polen el efecto es limitado
Muchos alérgenos viajan en partículas grandes y pesadas. El resumen técnico de la EPA explica que el polen, el polvo, parte de la caspa de animales y una fracción importante de los restos de ácaros y cucarachas se depositan rápido sobre las superficies, por lo que es poco probable que un filtro los retire con eficacia del hogar; por eso concluye que el control de alérgenos exige limpieza y control del polvo de forma rutinaria. Al caminar, barrer o hacer la cama esas partículas se levantan, pero la mayoría vuelve a caer antes de llegar al aparato. Con la caspa de perros y gatos el panorama es algo mejor, porque una parte importante va en partículas pequeñas que sí permanecen más tiempo en el aire.
Lo que suele funcionar mejor combinado
- Quitar el polvo con paño húmedo y aspirar a menudo, mejor con un aspirador que lleve filtro de alta eficiencia para no devolver el polvo fino al aire. Si te interesa automatizarlo, tienes nuestra guía de aspiradores robot.
- Lavar con frecuencia la ropa de cama, las fundas y las cortinas.
- Controlar la humedad: los ácaros y el moho prosperan en ambientes húmedos.
- En temporada de polen, consultar los niveles de tu zona antes de ventilar y mantener cerrado el dormitorio mientras el purificador trabaja.
- Si la alergia es a un animal, que el dormitorio sea zona sin mascotas.
Importante. Si tienes asma, una alergia diagnosticada o cualquier enfermedad respiratoria, un purificador puede ser un complemento, nunca un sustituto del tratamiento. Pregunta a tu alergólogo si en tu caso tiene sentido y no cambies la medicación por tu cuenta. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica tiene información para pacientes en su web (seaic.org).
Cómo elegir, colocar y mantener un purificador: lista de comprobación
Antes de comprar
- Define el problema y la habitación. Partículas (polvo, humo, polen, mascotas), olores o las dos cosas, y en qué estancia. Mide superficie y altura.
- Filtro HEPA con clase declarada. H13 o H14 según EN 1822 o ISO 29463. Si solo pone «tipo HEPA», descártalo o pide la clase por escrito.
- CADR en m³/h medido con norma. Calcula el que necesitas con la fórmula de volumen por renovaciones y busca que el aparato lo cumpla a una velocidad que puedas tolerar, no solo al máximo.
- Nada de ozono. Descarta los generadores de ozono. Si lleva ionizador o UV, que se puedan desactivar y que el fabricante acredite su emisión de ozono.
- Ruido por velocidad. Pide los dB(A) de cada velocidad y fíjate en el modo noche si va al dormitorio.
- Coste de los filtros y disponibilidad. Precio del recambio original, vida útil y si hay stock estable. Calcula el coste a cinco años.
- Consumo en vatios por velocidad y en espera.
- Extras en su justa medida. Un sensor de partículas es útil para el modo automático, aunque suele ser aproximado; la app, las luces y las pantallas no limpian el aire.
- Garantía y devolución. Si compras a un vendedor profesional en España tienes 3 años de garantía legal de conformidad (RDL 7/2021) y, en compras online o a distancia, 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones (RDL 1/2007).
Dónde colocarlo
- En la habitación donde pasas más horas; la EPA considera el dormitorio un buen sitio para tenerlo en marcha.
- Con la entrada y la salida de aire despejadas, separado de paredes y muebles lo que indique el manual.
- Orientado para que el aire limpio llegue a la zona donde respiras. La EPA advierte del «cortocircuito»: si el flujo no alcanza a las personas, el aparato limpia su propio rincón.
- Con puertas y ventanas cerradas mientras filtra, sin renunciar a ventilar a diario.
- Lejos del baño y de fuentes de vapor, y fuera del alcance de cortinas que tapen la toma.
Mantenimiento
- Prefiltro: aspíralo o lávalo cada pocas semanas, según el manual. Es la malla que frena pelos y pelusas y protege al HEPA.
- Filtro HEPA: no lo laves ni lo aspires salvo que el fabricante lo permita; el agua y la succión pueden dañar las fibras y el sellado. Cámbialo según la vida útil o antes si está visiblemente saturado.
- Carbón activo: cámbialo cuando vuelvan los olores; no se regenera en casa de forma fiable.
- Sensores: limpia la ventanilla del sensor de partículas como indique el manual, o el modo automático dejará de responder bien.
- Cambio seguro: apaga y desenchufa antes de abrir. Si tienes alergia, usa guantes y mascarilla al sacar un filtro muy sucio y mételo en una bolsa cerrada.
- Constancia: la EPA recuerda que ningún filtro será eficaz si no se mantiene bien. Un filtro colmatado mueve menos aire y el CADR real cae.
¿Dejarlo encendido todo el día?
La guía de la EPA indica que, en general, más velocidad y más tiempo de funcionamiento aumentan la cantidad de aire filtrado. Si la fuente de partículas es continua (tráfico, mascotas), lo más eficaz es dejarlo en marcha a una velocidad que toleres y subirla en momentos concretos: al cocinar, al limpiar o los días de mala calidad del aire exterior. El coste eléctrico de hacerlo lo tienes calculado más arriba y, en la mayoría de los casos, es menor que el de los filtros.
Preguntas frecuentes sobre purificadores de aire para casa
¿Qué diferencia hay entre un purificador HEPA y uno de carbón activo?
El filtro HEPA atrapa partículas en suspensión, como polvo fino, humo, polen o caspa de mascotas. El carbón activo retiene gases y olores, y parte de los compuestos orgánicos volátiles, pero apenas frena partículas finas. Por eso muchos aparatos combinan los dos. Si tu problema son las partículas, lo que importa es el HEPA; si son los olores, fíjate además en cuánto carbón lleva el filtro, porque las capas finas se saturan pronto.
¿Qué es mejor para casa, un filtro HEPA H13 o H14?
Según la norma EN 1822, un H13 retiene al menos el 99,95 % de las partículas del tamaño más difícil y un H14 al menos el 99,995 %. Los dos son adecuados para una vivienda. Entre un H14 con poco caudal y un H13 con un CADR alto y buen sellado, suele limpiar mejor la habitación el segundo. Mira primero el CADR y el ruido, y después la clase.
¿Cuántos metros cuadrados cubre un purificador de aire?
Depende de su CADR y de la altura del techo. Calcula el caudal necesario multiplicando superficie por altura y por las renovaciones por hora que quieras. Con techos de 2,5 m y unas 5 renovaciones por hora, un dormitorio de 12 m² pide unos 150 m³/h y un salón de 25 m² unos 312 m³/h. Desconfía del «hasta X m²» de la caja si no dice con qué criterio lo calcula.
¿Los ionizadores de aire son peligrosos?
Pueden generar ozono, que es un irritante pulmonar, y su eficacia suele ser baja porque mueven poco aire; además, las partículas no desaparecen, se depositan en paredes y muebles. El Ministerio de Sanidad indica que los equipos basados en generar ozono no se pueden usar en locales con personas. Si tu purificador HEPA trae un ionizador opcional, déjalo apagado salvo que el fabricante acredite su emisión de ozono.
¿Un purificador de aire sirve para la alergia a los ácaros?
Poco. Los alérgenos de ácaros viajan sobre todo en partículas grandes que se depositan enseguida en camas, sofás y alfombras, así que un filtro apenas llega a atraparlas. Funcionan mejor la limpieza húmeda del polvo, el aspirado frecuente, el lavado de la ropa de cama y el control de la humedad. Si tienes alergia diagnosticada, pregunta a tu alergólogo y no sustituyas el tratamiento por un aparato.
¿Cuánto gasta de luz un purificador de aire?
Multiplica los vatios de la velocidad que uses por las horas de uso y por el precio del kWh de tu factura. Como ejemplo con cifras supuestas, 30 W durante 10 horas al día son 9 kWh al mes, alrededor de 1,35 € a 0,15 €/kWh. Salvo que lo tengas al máximo día y noche, la electricidad suele costar menos que los filtros de recambio.
¿Cada cuánto hay que cambiar el filtro de un purificador?
Cuando indique el fabricante para tu uso diario, y antes si el filtro está visiblemente saturado o vuelven los olores en el caso del carbón activo. Muchos avisos de cambio solo cuentan horas, no miden la suciedad real, así que con mascotas o mucho polvo conviene revisarlo a ojo. El prefiltro se limpia cada pocas semanas según el manual.
¿Un purificador sustituye a abrir las ventanas?
No. El purificador limpia de partículas el aire que ya está dentro, pero no aporta aire nuevo ni retira el CO2 que exhalamos. La EPA recuerda que filtrar no sustituye a controlar las fuentes de contaminación ni a ventilar. Lo razonable es ventilar a diario y usar el purificador como complemento, sobre todo en días de mala calidad del aire exterior.
¿Sirve un purificador de aire contra el moho y la humedad?
No resuelve el problema. Puede atrapar esporas que estén en el aire, pero el moho crece donde hay humedad y seguirá haciéndolo si no se corrige la causa. La EPA recomienda mantener la humedad relativa por debajo del 60 %, idealmente entre el 30 % y el 50 %. Para eso sirven la ventilación, reparar filtraciones y, si hace falta, un deshumidificador.
¿Es mejor un purificador grande o varios pequeños?
Un purificador portátil trata sobre todo la habitación en la que está. Si quieres aire más limpio en el dormitorio y en el salón, suelen funcionar mejor dos aparatos dimensionados para cada estancia que uno grande en el pasillo. Un solo aparato potente tiene sentido en un espacio abierto amplio, como un salón comedor con cocina integrada.
¿Cuánto cuesta un purificador de aire de calidad?
Los precios cambian mucho según tamaño, marca y momento, y no publicamos una horquilla que no podamos sostener. Lo útil es comparar el coste total a cinco años: precio de compra, más cinco años de filtros de recambio, más la electricidad. Un aparato barato con filtros caros o difíciles de encontrar puede salir más caro que otro de mayor precio inicial.
Veredicto: cuándo merece la pena un purificador de aire para casa
Merece la pena si tienes claro qué quieres reducir y dónde: partículas finas en el dormitorio o el salón, humo de cocina o de la calle, caspa de mascotas o polen que entra en temporada. En esos casos, un aparato con filtro HEPA H13 o H14 y un CADR calculado para el volumen real de la habitación, a una velocidad que puedas tolerar, hace un trabajo medible sobre el aire que respiras. Es un complemento sensato para personas con alergias o asma, siempre dentro de lo que les indique su médico y sin esperar milagros.
No merece la pena como sustituto de ventilar, como remedio contra la humedad o el moho, ni como solución a olores cuya fuente sigue ahí. Tampoco si el aparato basa su funcionamiento en ozono, iones o luz ultravioleta: son las tecnologías con más riesgos y menos pruebas a su favor. Y antes de comprar, haz la cuenta de los filtros: es lo que decide si el purificador sale barato o caro a lo largo de los años.
Si solo te quedas con una idea: primero quita la fuente y ventila; después filtra, con un HEPA de clase declarada y un caudal que se ajuste a los metros cúbicos de tu habitación.
Fuentes consultadas
- EPA: guía de purificadores de aire para el hogar
- EPA: Residential Air Cleaners, resumen técnico (3.ª edición, 2018)
- EPA: generadores de ozono vendidos como purificadores
- Ministerio de Sanidad: recomendaciones de operación y mantenimiento de climatización y ventilación (julio de 2020)
- OMS: guías mundiales de calidad del aire (2021)
- OMS Europa: ficha sobre ruido
- EPA: guía breve sobre moho y humedad
- Código Técnico de la Edificación: Documento Básico HS, Salubridad
