Comprar por internet sale mal casi siempre por los mismos motivos: se compra con prisa, se mira un solo precio, se leen las reseñas equivocadas y se paga por un método que no protege nada. Ninguno de esos fallos tiene que ver con ser más o menos listo; tienen que ver con el orden en el que haces las cosas.
Estas son las siete reglas que seguimos antes de darle a «Pagar», más la parte que casi nadie te cuenta: qué derechos tienes exactamente cuando compras a distancia en España y cómo usarlos sin discutir. Verás que la mitad de las «políticas de devolución» que te encuentras por ahí no se ajustan a lo que dice la ley.
La regla previa a todas las demás: espera 48 horas antes de comprar cualquier producto de más de 50 € que no sea urgente. El impulso baja, y con la cabeza fría descubres dos cosas con frecuencia: que no lo necesitabas o que hay una versión mejor por menos dinero.
Para no equivocarte al comprar online, haz esto en este orden: (1) compara el mismo artículo exacto en varias tiendas y mira su historial de precio; (2) compra en campaña solo si el precio baja de verdad respecto al habitual, no respecto al tachado; (3) lee las reseñas de 3 y 4 estrellas, que son las que cuentan los defectos reales; (4) comprueba la política de devoluciones y quién paga el envío de vuelta; (5) paga con tarjeta o con una pasarela que ofrezca reclamación, nunca por transferencia ni Bizum a un desconocido; (6) busca el producto en vídeo si pasa de 100 €; (7) mira si la generación anterior te sirve por menos dinero. Y recuerda el suelo legal: 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones y 3 años de garantía legal de conformidad.
El mismo producto, con la misma referencia, puede tener precios muy distintos el mismo día en tiendas distintas. Google Shopping te enseña en segundos quién lo vende y a cuánto. Idealo hace lo propio con el mercado español y añade el histórico.
Ve un paso más allá: activa alertas de precio y, si el producto está en Amazon, mira su historial en CamelCamelCamel. Ahí se ve el patrón clásico de la falsa oferta, cuando el precio sube unos días justo antes de la campaña para que el descuento parezca mayor.
Compara siempre el precio total: producto más envío más gastos de gestión. La ley te ampara aquí, porque el artículo 97 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios obliga a informar del precio total, con impuestos y con cualquier gasto adicional de transporte o entrega, antes de que quedes vinculado por el contrato. Si esos gastos aparecen de sorpresa en el último paso, la tienda está incumpliendo.
Y ojo con las referencias camufladas: en electrodomésticos y televisores es habitual que cada cadena venda una variante con sufijo distinto del mismo modelo. Si los números no coinciden al 100 %, no estás comparando lo mismo, y el que sale más barato suele traer menos accesorios o menos garantía comercial.
El Black Friday es una buena oportunidad en unas categorías y un decorado en otras. En electrónica de gama alta y en electrodomésticos grandes suele haber bajadas auténticas, porque el fabricante financia parte del descuento para vaciar stock antes del cambio de generación. En moda de temporada corta, buena parte de lo que ves como rebaja es un precio de referencia que nunca se cobró durante mucho tiempo.
La táctica que funciona es aburrida y eficaz: elige el producto con semanas de antelación, apunta lo que cuesta hoy y espera. Si en campaña baja respecto a ese precio real que tú mismo has registrado, la oferta es auténtica. Si solo baja respecto a un precio tachado que aparece ese día, no lo es.
Aquí tienes otra herramienta legal a favor. Desde la reforma que introdujo la directiva europea conocida como Ómnibus, el artículo 20 del texto refundido exige que, en cualquier anuncio de reducción de precio, el «precio anterior» sea el más bajo aplicado durante los 30 días previos. Un tachado que no cumpla eso es publicidad engañosa y puedes denunciarlo ante consumo.
Las cinco estrellas están sobrerrepresentadas en casi cualquier catálogo, entre reseñas incentivadas, valoraciones dejadas el día que llega el paquete y campañas de recogida de opiniones dirigidas solo a quien está contento. Las de una y dos estrellas suelen ser incidencias de transporte o unidades defectuosas, que dicen poco del producto en sí.
Las de tres y cuatro estrellas son las útiles: describen una experiencia real con matices y ahí aparecen los defectos que ninguna ficha técnica menciona. Filtra además por «compra verificada» y ordena por más recientes, porque muchos productos cambian de fabricación manteniendo el mismo listado y las reseñas antiguas hablan de otro artículo.
Publicar reseñas falsas, o afirmar que las opiniones están verificadas sin haber adoptado medidas razonables para comprobarlo, es una práctica desleal según la Ley 3/1991 de Competencia Desleal tras la reforma de 2021. Si una tienda no explica cómo verifica sus opiniones, trátalas como publicidad.
En una compra a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin justificación ni penalización (artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007). El plazo cuenta desde que recibes el producto, no desde que lo pagas, y si la tienda no te informó de este derecho, se amplía hasta doce meses más.
Lo que la tienda sí puede decidir es quién paga el envío de vuelta: los costes directos de devolución corren de tu cuenta salvo que el vendedor no te haya informado de ello o decida asumirlos como argumento comercial. Por eso un producto de 80 € con devolución a tu costa puede salir más caro que uno de 90 € con recogida gratuita.
Fíjate también en cómo te devuelven el dinero. La ley obliga a reembolsar por el mismo medio de pago que usaste y sin demora, con un tope de 14 días naturales desde que comunicas el desistimiento. Un vale de tienda solo es válido si tú lo aceptas.
La tarjeta y las pasarelas con programa de protección al comprador tienen un procedimiento de reclamación cuando el pedido no llega, llega roto o el vendedor desaparece. Una transferencia o un Bizum a un particular desconocido no lo tienen: una vez enviado, el dinero está en la otra cuenta y solo queda la vía judicial.
Además, en pagos con tarjeta juegas con la normativa de servicios de pago (Real Decreto-ley 19/2018): si detectas un cargo que no has autorizado, debes comunicarlo a tu banco sin demora indebida y, como muy tarde, en trece meses; el banco tiene que devolverte el importe a más tardar al final del día hábil siguiente a la notificación, salvo que haya sospecha fundada de fraude por tu parte. Cuando el cargo viene de una tarjeta extraviada o robada, tu responsabilidad máxima está limitada a 50 €, y desaparece si actuaste con diligencia.
Si una tienda que no conoces solo acepta transferencia, criptomonedas o pagos por aplicaciones de mensajería, da media vuelta. Es la señal de alerta más fiable que existe.
Los vídeos de usuarios reales te dan lo que ninguna ficha técnica incluye: cuánto ruido hace el aparato funcionando, si el plástico cruje al cogerlo, si el emparejamiento con el móvil va a la primera, si el manual está traducido con los pies. Cinco minutos de vídeo evitan muchas devoluciones, y una devolución siempre cuesta tiempo aunque no cueste dinero.
Elige vídeos de más de tres o cuatro meses de antigüedad si puedes: el entusiasmo del día del lanzamiento no cuenta cómo envejece el producto. Y desconfía del formato en el que todo son virtudes y el enlace de compra aparece en los primeros diez segundos.
Cuando sale un modelo nuevo, el anterior baja de precio aunque siga haciendo exactamente lo mismo que hacía la semana anterior. Pasa con móviles, portátiles, auriculares, robots aspiradores, cámaras, televisores y bicicletas eléctricas.
La pregunta correcta no es «¿cuál es mejor?», sino «¿qué hace el nuevo que yo vaya a usar?». Si la respuesta es un procesador algo más rápido para tareas que ya te van sobradas, la generación anterior es la compra sensata. Comprueba solo dos cosas antes: que siga recibiendo actualizaciones de software y que haya repuestos. En repuestos la ley ayuda, porque el fabricante debe garantizar la existencia de un servicio técnico adecuado y de piezas de repuesto durante diez años desde que el modelo deja de fabricarse.
Esta es la parte que convierte a un comprador nervioso en uno tranquilo. La mayoría de las discusiones con una tienda se resuelven en dos frases cuando sabes qué artículo citar. El marco es el Real Decreto Legislativo 1/2007, con la reforma que introdujo el Real Decreto-ley 7/2021 en materia de garantías. Puedes consultar el texto consolidado en el BOE siempre que lo necesites.
El derecho de desistimiento es el que te permite devolver algo simplemente porque has cambiado de opinión. No hace falta que el producto esté defectuoso, ni que argumentes nada. El plazo es de 14 días naturales (no hábiles) desde que recibes el bien; si el pedido llega en varias entregas, cuenta desde la última. Basta con comunicarlo de forma inequívoca antes de que venza el plazo: un correo fechado sirve, y guardarlo es lo que te da la prueba.
Después tienes otros 14 días naturales para enviar el producto de vuelta. El vendedor puede retener el reembolso hasta recibirlo o hasta que le enseñes el justificante de envío, pero no puede condicionar la devolución a que el embalaje esté intacto ni a que no lo hayas encendido.
Aquí es donde más veces te van a informar mal, incluso en la propia web de la tienda. Para bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad es de tres años. Los contenidos y servicios digitales mantienen dos años. Durante los dos primeros años se presume que cualquier defecto ya existía en el momento de la entrega, así que es el vendedor quien tiene que demostrar lo contrario; en el tercer año la carga de la prueba pasa a ti. Y una vez que el defecto se manifiesta, dispones de tres años para reclamar.
Otro detalle que ahorra discusiones: quien responde de la garantía es el vendedor, no el fabricante. Que te manden al servicio técnico oficial puede ser cómodo, pero si allí no te resuelven, la reclamación vuelve a la tienda que te cobró.
Si una tienda te dice que tu producto ya no tiene garantía porque han pasado dos años, tiene la información desactualizada desde 2022. Escríbelo por correo, cita la garantía legal de conformidad de tres años y pide respuesta por escrito. La mayoría de los casos se resuelven en ese mismo mensaje.
Ante una falta de conformidad puedes pedir, en primer lugar, la reparación o la sustitución, a tu elección, salvo que la opción elegida resulte imposible o desproporcionada en costes para el vendedor. Si la reparación no llega en un plazo razonable, si te ocasiona inconvenientes mayores o si el defecto reaparece, pasas al segundo nivel: rebaja del precio o resolución del contrato con devolución del dinero. Todo ello es gratuito para ti, incluidos los gastos de envío o de mano de obra.
| Situación | Plazo | Norma |
|---|---|---|
| Desistir sin justificación | 14 días naturales desde la recepción | Arts. 102-104 RDL 1/2007 |
| Desistir si no te informaron del derecho | 14 días + 12 meses | Art. 105 RDL 1/2007 |
| Devolver el producto tras comunicar el desistimiento | 14 días naturales | Art. 108 RDL 1/2007 |
| Reembolso por parte del vendedor | 14 días naturales, mismo medio de pago | Art. 107 RDL 1/2007 |
| Garantía legal de conformidad (bienes) | 3 años | Art. 120 RDL 1/2007 (reforma RDL 7/2021) |
| Garantía de contenidos y servicios digitales | 2 años | RDL 1/2007 tras RDL 7/2021 |
| Presunción de defecto de origen | 2 primeros años | Art. 121 RDL 1/2007 |
| Prescripción de la acción una vez aparece el defecto | 3 años | Art. 124 RDL 1/2007 |
| Repuestos y servicio técnico tras dejar de fabricarse | 10 años | Art. 127 bis RDL 1/2007 |
| Entrega del pedido si no se pactó otra fecha | 30 días naturales | Art. 109 RDL 1/2007 |
| Comunicar al banco un cargo no autorizado | Sin demora, máximo 13 meses | RDL 19/2018 |
| «Precio anterior» válido en una oferta | El más bajo de los 30 días previos | Art. 20 RDL 1/2007 |
No todo se puede devolver por cambio de opinión, y conviene saberlo antes de comprar para no llevarse la sorpresa. El artículo 103 recoge la lista cerrada. Las que te vas a encontrar más veces son estas:
Fuera de esa lista, cualquier «no se admiten devoluciones» de una tienda es papel mojado frente a la ley.
La mayoría de los sustos no vienen de una gran plataforma, sino de esa web que apareció en una publicación patrocinada con un producto imposible por 19,90 €. Antes de teclear la tarjeta, dedica dos minutos a estas comprobaciones. Ninguna requiere conocimientos técnicos.
| Aspecto | Señal de confianza | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Identidad | Razón social, NIF y domicilio en el aviso legal | Solo un formulario o un correo gratuito |
| Precio | Coherente con el resto del mercado | Muy por debajo de todos, de forma sistemática |
| Pago | Tarjeta con autenticación reforzada, pasarela conocida | Transferencia, cripto o pago por mensajería |
| Idioma | Textos legales coherentes y bien traducidos | Traducción automática y fichas con errores gruesos |
| Devoluciones | Plazo, dirección de devolución y quién paga el envío | «No se admiten devoluciones» o dirección fuera de la UE oculta |
| Entrega | Plazo estimado y transportista indicados | «Entre 20 y 45 días» sin más explicación |
| Reseñas | Opiniones fechadas, con críticas incluidas | Cientos de valoraciones perfectas en pocos días |
| Urgencia | Sin presión artificial | Contadores, «quedan 2 unidades» y ruleta de descuentos |
Todos los métodos mueven dinero, pero no todos te dejan recuperarlo. Esta es la diferencia práctica que importa cuando algo sale mal.
| Método | Protección si hay problema | Cuándo usarlo |
|---|---|---|
| Tarjeta de crédito | Alta. Procedimiento de retrocesión ante cargo no autorizado o pedido no entregado, más el crédito como colchón | Compras grandes y tiendas que no conoces |
| Tarjeta de débito | Media-alta. Mismo marco legal para operaciones no autorizadas, pero el dinero sale de tu cuenta al instante | Compras habituales en tiendas conocidas |
| Pasarela con protección al comprador | Alta. Sistema de disputas propio con plazos definidos | Marketplaces y vendedores particulares |
| Tarjeta virtual o de un solo uso | Alta frente al fraude. No expone tu tarjeta real | Tiendas nuevas y suscripciones de prueba |
| Domiciliación bancaria | Alta en el cobro concreto: los adeudos SEPA autorizados se pueden devolver en ocho semanas | Servicios recurrentes, no compras puntuales |
| Contrarreembolso | Baja. Pagas antes de abrir; el recargo suele ser notable | Solo si no hay alternativa y el importe es pequeño |
| Bizum a un particular | Muy baja. Pensado para pagos entre conocidos | Nunca con un vendedor desconocido |
| Transferencia bancaria | Muy baja. Una vez ejecutada, recuperarla depende de la buena voluntad del receptor | Empresas con las que ya tienes relación |
| Pago aplazado tipo «compra ahora, paga después» | Variable. Es un contrato de financiación con sus propios intereses y comisiones por impago | Con lupa: lee el coste total antes de aceptar |
Dos avisos sobre el pago aplazado, que se ha vuelto omnipresente en el checkout. El primero, que un impago genera comisiones y puede acabar en un fichero de morosidad como cualquier otro crédito. El segundo, que fragmentar el precio hace que compres cosas que no comprarías de golpe: es exactamente el efecto que busca quien lo pone ahí.
Regla práctica: si necesitas fraccionar en tres pagos un producto de consumo que no es urgente, la respuesta correcta casi siempre es esperar un mes y comprarlo entero.
La psicología del descuento funciona porque no comparamos precios contra el mercado, sino contra la referencia que nos ponen delante. Por eso el tachado es la herramienta comercial más rentable que existe. Estos son los mecanismos que verás y cómo neutralizarlos.
Un cupón que funciona es dinero; el problema es el tiempo que se pierde buscándolos y las páginas que ofrecen códigos caducados para monetizar tu visita. Dedícale un minuto: si en el primer intento no encuentras un código que aplique, sigue adelante. Con el cashback pasa algo parecido, con dos matices que conviene tener claros: el reembolso puede tardar semanas en confirmarse porque depende del período de devolución del comercio, y si devuelves el producto se anula.
Sobre los programas de puntos, la aritmética suele ser peor de lo que parece. Un programa que devuelve un porcentaje pequeño en saldo de la propia tienda te ata a comprar allí otra vez, que es justo su función. Solo compensa cuando ya ibas a comprar en esa tienda de todas formas.
Cuando compras en un marketplace, muchas veces no le compras a la plataforma sino a un vendedor tercero que la usa como escaparate. Eso cambia quién responde, qué garantía tienes y dónde está el producto físicamente. Comprobar el nombre del vendedor antes de pagar es el gesto que más disgustos evita.
En la ficha, busca la línea de «vendido por» y «enviado por». Si el vendedor es una empresa desconocida y el envío también, tu contrato es con esa empresa: a ella tienes que reclamar la garantía y a ella le devuelves. Las grandes plataformas están obligadas por el Reglamento de Servicios Digitales a recabar y mostrar los datos identificativos de los comerciantes que operan en ellas, así que si no aparecen, algo falla.
El dropshipping merece un párrafo aparte. Es legal, y consiste en que la tienda que te cobra no tiene stock: el pedido lo envía un proveedor, con frecuencia desde fuera de la UE. No es fraude, pero explica dos cosas que suelen sorprender: plazos de entrega largos y devoluciones incómodas, porque devolver a otro continente puede costar más que el producto. Señales típicas: catálogo enorme y sin coherencia, fotos idénticas a las de otras webs y plazos de entrega de varias semanas.
Desde el 1 de julio de 2021 no existe exención de IVA para envíos de bajo valor procedentes de fuera de la UE: todo importe paga IVA a la importación. Además, a partir de 150 € de valor intrínseco entran los aranceles, según el tipo de producto. Y encima el transportista suele cobrar sus propios gastos de gestión aduanera, que son los que convierten una ganga en una compra normal.
Hay un atajo legítimo: si la tienda está adherida al sistema de ventanilla única de importación, el IVA ya viene cobrado en el precio final y el paquete no se detiene. Suele indicarse en el checkout con una frase del tipo «impuestos incluidos». Si no lo ves, calcula que pagarás en destino.
| Origen | Garantía y desistimiento | Impuestos y aduanas | Devolución |
|---|---|---|---|
| Tienda española | 14 días y 3 años, aplicación directa | IVA incluido en el precio mostrado | Sencilla, dirección nacional |
| Tienda de otro país de la UE | Mismo marco europeo; apoyo del Centro Europeo del Consumidor | IVA del país de destino, sin aduanas | Coste de envío intracomunitario |
| Vendedor tercero en marketplace UE | Frente al vendedor; la plataforma media | Según el origen real del envío | Depende del vendedor; revisa antes |
| Tienda fuera de la UE con ventanilla única | Difícil de ejecutar en la práctica | IVA ya cobrado en el precio | Cara: envío internacional a tu costa |
| Tienda fuera de la UE sin ventanilla única | Difícil de ejecutar en la práctica | IVA en destino, aranceles desde 150 € y gestión del transportista | Muy cara, a veces inviable |
Antes de comprar fuera de la UE para ahorrar veinte euros, súmale el IVA a la importación, los gastos de gestión del transportista y el coste de una hipotética devolución. En productos por debajo de los 100 € esa cuenta rara vez sale a favor.
Si no habéis pactado otra fecha, el vendedor tiene que entregarte el pedido sin demora indebida y como máximo en 30 días naturales desde que se celebra el contrato. Si incumple, le requieres la entrega en un plazo adicional adecuado y, si tampoco lo cumple, puedes resolver el contrato y recuperar todo el dinero.
Hay un detalle que mucha gente no conoce y que resuelve las discusiones sobre paquetes perdidos: el riesgo de pérdida o deterioro es del vendedor hasta que tú, o alguien que tú designes, recibe físicamente el producto. Si el transportista pierde el envío, ese problema es del vendedor, no tuyo, y su respuesta correcta es reenviarte el pedido o devolverte el dinero. Que ellos reclamen luego a la empresa de transporte no es asunto tuyo.
La ampliación de garantía que te ofrecen en el checkout suele solaparse con los tres años de garantía legal que ya te corresponden. Antes de contratarla, pregunta qué cubre por encima de la ley: si la respuesta es «tres años de cobertura», estás pagando por lo que ya tienes. Las que sí pueden tener sentido son las que cubren daños accidentales, rotura de pantalla o robo, porque eso la garantía legal no lo cubre nunca.
En moda, la guía de tallas del fabricante manda sobre la etiqueta genérica de la tienda, y las medidas en centímetros mandan sobre la letra. En tecnología, el error clásico es la compatibilidad: fuente de alimentación, tipo de conector, versión de sistema operativo o formato del bastidor. Cinco minutos comprobando el número de modelo del aparato que ya tienes evitan casi todas las devoluciones de esta categoría.
Las fotos de catálogo se hacen con luz de estudio y a veces con renders. Baja a las imágenes subidas por compradores: ahí el color, el tamaño relativo y el acabado se ven como son. Y comprueba siempre las dimensiones reales en la ficha, porque el listado del marketplace a menudo mezcla varias variantes bajo una sola galería.
Hay estacionalidad predecible: la tecnología cae cuando se anuncia la generación siguiente, el material de deporte de invierno baja al terminar la temporada, la moda tiene dos rebajas oficiales y los electrodomésticos grandes se mueven en campañas de cambio de modelo. Si tu compra puede esperar dos meses, casi siempre hay una ventana mejor.
La factura, el correo de confirmación, el número de pedido y la conversación con el servicio de atención valen más que la razón. Crea una carpeta en el correo y arrastra allí cada confirmación de compra: el día que reclames, ese archivo es tu caso.
Cada tienda en la que te registras es un sitio más donde tus datos pueden filtrarse. Usa un gestor de contraseñas, activa la verificación en dos pasos donde se ofrezca y, cuando puedas, compra como invitado en lugar de crear una cuenta que no vas a volver a usar.
Tienes 14 días naturales desde que recibes el producto para desistir sin dar ninguna explicación, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Si el vendedor no te informó de ese derecho, el plazo se amplía doce meses más. Después de comunicar el desistimiento dispones de otros 14 días naturales para enviar el producto de vuelta.
Sí. Puedes comprobar la naturaleza, las características y el funcionamiento del producto igual que harías en una tienda física, y eso incluye abrir la caja y encenderlo. Solo respondes de la disminución de valor si lo manipulas más allá de lo necesario para esa comprobación. La exigencia de devolverlo «sin abrir y en su embalaje original precintado» no se ajusta a la ley.
Los costes directos de devolución los asumes tú, salvo que el vendedor haya decidido pagarlos o que no te haya informado previamente de que corren de tu cuenta, en cuyo caso los paga él. El reembolso del precio del producto, en cambio, siempre es íntegro y por el mismo medio de pago, en un plazo máximo de 14 días naturales.
Tres años para bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022, por la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, y dos años para contenidos y servicios digitales. Durante los dos primeros años se presume que el defecto venía de origen y es el vendedor quien debe probar lo contrario. Quien responde de la garantía es el vendedor, no el fabricante.
Reclama por escrito con fecha, pide la hoja de reclamaciones y preséntala en la oficina de consumo de tu comunidad. Si la empresa está adherida al sistema arbitral de consumo, la Junta Arbitral resuelve gratis y su laudo vincula a ambas partes. Si pagaste con tarjeta, abre además la reclamación con tu banco aportando las pruebas.
Depende del precinto, no de la categoría. La excepción del artículo 103.e cubre bienes precintados que no son aptos para devolución por razones de salud o higiene y que has desprecintado tras recibirlos. Unos auriculares de diadema o un producto que llega sin precinto sanitario sí se pueden devolver dentro de los 14 días. Una política que niegue de forma genérica la devolución de toda una categoría no se sostiene.
Ahí no hay derecho de desistimiento, por la excepción del artículo 103.c: bienes confeccionados conforme a tus especificaciones o claramente personalizados. Una taza con tu foto, una estantería cortada a tu medida o unas gafas con tu graduación entran en ese supuesto. Elegir entre las opciones de color o talla que la marca ya fabrica no cuenta como personalización, y esa compra sí se puede devolver.
El riesgo de pérdida o deterioro corre a cargo del vendedor hasta que tú recibes físicamente el producto, así que un envío perdido es problema suyo. Guarda el seguimiento, pide la prueba de entrega firmada si figura como entregado y, si el bulto llega dañado, fotografíalo antes de abrirlo y anota la incidencia. Después reclama al vendedor por escrito.
Casi nunca si lo único que amplía es el plazo, porque ya tienes tres años de garantía legal. Puede tener sentido cuando cubre lo que la ley no cubre: daños accidentales, líquidos, rotura de pantalla o robo. Pide por escrito qué cubre por encima de la garantía legal antes de contratarla, y revisa las franquicias.
Apunta el precio del producto varias semanas antes y compáralo con el de la campaña; ese es el único contraste fiable. Además, el artículo 20 del texto refundido exige que el precio anterior anunciado sea el más bajo aplicado en los 30 días previos, así que un tachado que no cumpla eso es publicidad engañosa y se puede denunciar ante consumo.
Puede serlo si compruebas quién te vende. Mira la línea de «vendido por» y «enviado por», busca los datos identificativos del comerciante, que las plataformas están obligadas a recabar y mostrar por el Reglamento de Servicios Digitales, y revisa el histórico de valoraciones de ese vendedor. Paga con un método que permita reclamación y desconfía de los precios muy por debajo del resto.
Sí. Desde el 1 de julio de 2021 no hay exención de IVA para envíos de bajo valor, y a partir de 150 € de valor intrínseco se añaden los aranceles según el tipo de producto. El transportista suele cobrar aparte sus gastos de gestión aduanera. Si la tienda está adherida a la ventanilla única de importación, el IVA ya viene incluido en el precio final.
Sí. Las empresas que venden a consumidores deben facilitarla también por vía electrónica, y presentarla en la oficina de consumo deja constancia oficial del conflicto. Muchas incidencias se resuelven en cuanto se pide, porque abre un expediente que la empresa tiene que contestar.
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Aviso: esta guía explica la normativa de consumo vigente en España en agosto de 2026 con fines informativos y no sustituye al asesoramiento jurídico. Si tu caso tiene importe elevado o se ha complicado, consulta con la oficina municipal de información al consumidor de tu ayuntamiento, con una asociación de consumidores o con un abogado.
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